10/9/21

José María Pallaoro, un poeta de City Bell para quien “escribir es la única salida”


José María Pallaoro, un poeta de City Bell para quien “escribir es la única salida”


Diario HOY en las noticias
LA PLATA
ESPECTÁCULOS
20/01/2021 - 00:00hs

Por Santiago Marelli


José María Pallaoro nació en La Plata un 28 de febrero de 1959. Poeta y periodista cultural, cursó estudios de Castellano, Literatura y Latín. Condujo y produjo los programas radiales platenses La máquina del tiempo, En la vereda del sol, Mariposas de madera y La Talita.
También colaboró con artículos literarios en el diario Diagonales. Dirigió la revista de poesía El espiniyo y en la actualidad escribe para medios gráficos y virtuales, dirige la editorial Libros de la Talita Dorada, coordina en City Bell un taller de escritura y el espacio cultural La Poesía.
Además administra los blogs literarios Poesía City Bell, Poesía La Plata y Aromito, y uno personal, Los Ojos. En diálogo con diario Hoy, contó detalles de su forma de entender la poesía.


¿Cuándo descubriste la poesía?
De chico, en la pubertad leía y escribía poemas. Algunos escarceos en la primaria, con más frecuencia en la secundaria. Siempre fui vergonzoso, nunca mostré nada, o muy poco. Mi hermana menor, Gaby, me revisaba los cuadernos y marcaba los textos que le gustaba, y a mí no me gustaba nada. Regalaba poemitas, a mi novia del secundario por ejemplo. Mis padres fueron muy generosos, provengo de clase trabajadora. Me compraban discos y revistas todos los meses y de ahí sacaba la información. El rock fue un gran impacto, escuchar a los 11 años a Litto, Moris, Spinetta…, me abrió un mundo que me acercó a la poesía, a la literatura, aunque tuve curiosidad por todo o casi todo. Cualquier libro era de mi interés. 


¿Qué es para vos escribir poemas?
Ahora, puedo contestarte con un breve texto incluido en Antología breve, libro armado y editado de manera artesanal por el escritor León Peredo. “No hay laberintos por elevación. Escribir es la única salida.” Después me di cuenta que estaba reflexionando lecturas de Leopoldo Marechal, de su libro Laberinto de Amor y de un prólogo que escribió para Visión de los hijos del mal de Miguel Ángel Bustos.  


Si tuvieras que reducir a tres de los escritores platenses fundamentales a cuáles elegirías.
Roberto Themis Speroni. Vivió cerca de casa. Murió cuando yo tenía 8 años. Siempre lo vi por calle Cantilo, vi su sombra. De vez en cuando se me aparece. “Come mi madre un guiso de verduras / en su casa distante; come un guiso / que tiene casi un siglo y los cubiertos, / niquelados de amor, comen con ella / hoy, en abril, mientras mis tres hermanos / comen en sus hogares, con los hijos / sonoros de maíz, blancos de almíbar. // Mi padre come arriba, con los muertos… // Yo espero aquí; no ceno todavía. / Lo haré después, cuando los míos duerman.”

Mario Porro, maestro y amigo. Una obra siempre a descubrir. Me dedicó un par de poemas. "Hay muchos puentes / imaginarios / que nos juntan / para ver fluir / la vida / en el mundo // Pero pocos / que nos dejan / saber / como fluye / un poema / en nuestra sangre". Es una dedicatoria en su libro Tropos.

Néstor Mux. A mis 16 años leí su libro Cartas íntimas para todos. El libro llegó a casa a través de Mirta Villanueva, cuñada de mi hermano Luis que falleció en mayo de 2020. Mirta y su compañero Sergio Paniagua están desaparecidos. Mirta estaba embarazada, así que su hijo o hija sigue en poder de sus apropiadores. Creo que Néstor Mux es el poeta vivo más importante. 


¿Cuáles son los lugares de La Plata que más tienen que ver con tu historia personal?
Soy de City Bell. Muy poco urbano. Me gustan mucho los trenes y las estaciones. Solía subir al tren y viajar sin destino. Bajaba en cualquier lugar y caminaba por el pueblo, los de fuera del partido, los de acá, Ringuelet, Tolosa… Alrededor de la estación de La Plata había lugares de mi interés, disquerías, librerías de viejo que son las que siempre frecuenté, bares donde me encontraba con amigos o solo me ponía a observar, pensar, a escribir en libretas, a leer. Plazas. Hay otros lugares, claro, pero sería muy extenso.


¿Escribiste algo durante y/o sobre la pandemia?
Antes de la pandemia, entre enero y febrero de 2020, escribí cerca de una treintena de poemas breves que agrupé bajo el título Bajo la sombra del sauce, y, luego, tuve la necesidad, aunque aún es un trabajo en proceso, de difundirlo en las redes sociales. En la pandemia que aún estamos padeciendo, hubo demasiadas pérdidas personales. Quedé bastante anulado, perdido, intenté hacer cosas. Me costaba y cuesta todo: leer, tomar notas…, trabajé en el jardín, intenté nutrir mis blogs Aromito, Poesía La Plata, Poesía y Política, Poesía City Bell... Hice lo que pude. Y escribí, claro, no tanto como en los dos primeros meses, escribí, sí, algo, como este soneto: 

“En los días en que los muertos viven / el barrio despierta sin colores; zanjas / con renacuajos y anguilas repiten / leyendas de limones y manzanas / que nadie a la hora de la siesta / puede ofrecerte. No olvido. Pronto el fin / de todo sellará los ojos de esta / mariposa posada en el verdín / donde una vez habitó la estrella / muerta de otra mariposa. La nube / roja que se va se lleva la sombra / de lo vivido en esa oscura estela / que se pierde en lo que ya no se ve. / La noche de los muertos nada nombra.” 

Y estas dos líneas: 
“¿Lo importante de seguir vivo? / El poeta muerto no puede escribir”. 


¿Seguís ejerciendo el periodismo? ¿Cuáles son los mejores momentos que te deparó el periodismo, abundá un poco en ellos?
Nunca ejercí el periodismo de manera profesional. Hice radio gracias a mi amigo Charly Olmo y al querido y recordado Eduardo Candreva, “La máquina del tiempo” en Radio Futura. Experiencia hermosa. En otras radios de City Bell y Villa Elisa: “Mariposas de madera”, “En la vereda del sol”, “La talita”. Programas que tomaban como excusa el rock argentino para hablar de otras músicas, historia, política, ecología, filosofía... Fui columnista de varios programas. Cuando me enteré que Marcelo Figueras era el nuevo director de Radio Provincia, le escribí un correo-e proponiéndole un programa de rock y poesía. No tuve respuesta, tal vez no era la vía pertinente. Escribí con cierta frecuencia para un diario de la ciudad. Me tiraban un tema, cuantas palabras. Y lo necesitamos para “ayer”. Escritura rápida que me ayudó bastante. Colaboré con notas, artículos para otros diarios y revistas. Saqué una revista de poesía, El espiniyo... 


¿De los músicos, en cuál encontrás más poesía?
En estos días escuché a Jorge Fandermole, y  los discos del Dúo Salteño. Voy y vengo. 


Recordá recitales memorables que hayas visto en La Plata.
En mayo de 1978 me secuestraron en calle 12 de La Plata, cerca de una comisaría. Me metieron en un auto, en el asiento de atrás, me pusieron una capucha o un trapo, solo escuché gritos, me puteaban en todos los idiomas, me pegaban con los puños, me percutaron en la cabeza varias veces. Ni sé dónde me dejaron ni como llegué a casa. El período 1976-1979 fue horrible, terminé el secundario y me echaron del colegio. Me encerré en la casa de mis padres. Los recitales eran espacio de libertad. Se concurría asustado. No sabíamos qué podía ocurrir. Ya no estaba la figura de “desacato a la autoridad”, “averiguación de antecedentes”, cosas así. Si te levantaban, lo más seguro era la muerte. Tuve muchísima suerte. 

Recuerdo a Invisible, tocaron en La Plata, en Atenas dos veces en 1974; en un boliche llamado Barras que creo que estaba en calle 8 entre 45 y 46 en 1975; tocaron en Berisso en el Club Villa San Carlos por agosto de 1976. Y en el Club Atenas el 5 de noviembre de 1976. Presentaron el Jardín de los presentes ya no como trío si no como cuarteto con la incorporación del guitarrista Tomás Gutbisch. Fue maravilloso a pesar del terror imperante. La cosa estaba densa, la situación en la calle era insostenible. Reprimían en cualquier momento. Spinetta para el recital y dice algo así: “Si no entran los chicos que están afuera, no tocamos más”. La memoria es complicada, pasó demasiado tiempo. Fui uno de los chicos que entró. Estaba muy cerca del escenario. La primera parte fue como trío: “Habla conmigo viejo perro blanco”. Hasta que el Flaco presenta a Tommy y salen con “Alarma entre los ángeles”. En un momento los ojos del Flaco se encuentran con mis ojos. Habrá sido ni siquiera fracción de segundo, pero me sentí tan feliz en ese momento. 

Recuerdo La máquina de hacer pájaros, con Charly, en el Cine Teatro Astro, tal vez el 12 de agosto de 1977. Presentaron Películas. Hermoso. Charly junto a Cutaia, Fernández, Moro, Bazterrica. Decía Charly en el programa, cuando en Atenas tocaron el primer disco de La máquina: “La intención de este grupo es realmente hacer una música en forma comunitaria, donde cada uno sea un engranaje, bla, bla, etc”. 

Recuerdo a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Dos recitales en el Teatro Lozano. Uno en noviembre de 1977 y el otro por abril o mayo de 1978. No estoy del todo seguro. Circo, humor, rocanrol, un Sergio Martínez que hacía de Patricio Rey o payaso que interrumpía a la banda con sus monólogos. Vito Nervio o El Mufercho hizo dos programas en Radio universidad que me marcaron: Milenio y Ondas. 


¿Cómo nació “La talita dorada” y cuál es el objetivo que te propusiste?
Hace más de 20 años. Quizás por mi necesidad de comunicarme y difundir. “Talita” es por los talas que estaban cerca de casa. Ahí nos refugiábamos del calor y de la lluvia. Hacíamos casitas en lo alto y observábamos el barrio, que eran casas aisladas, campo más que nada. “Dorada” es por el fruto de los talas. Dorados por el reflejo del sol. Delicia para los pájaros y para los chicos. Por ahí también están Cortázar, Tanguito, y otras lecturas. 


¿En qué proyecto estás trabajando?
En pandemia junto a la poeta y psicóloga Paola Boccalari armamos en pdf los “cuadernos SPERONI  de poesía y otras artes”. Salieron 9 números. Algunos individuales (Julián Axat y Coti López, “La cama de la calle cabrera y otros poemas inéditos”; uno mío, “Con felicidad y otras microficciones”) y otros colectivos (“Una ventana abierta”, 11 autores; “Alrededor de la mesa vacía” con 11 autores que integran mi taller de lectura y escritura creativa). La idea es en este 2021 que inicia, sacarlos en papel o al menos armar una antología. 
Me gustaría publicar la poesía de Roberto Themis Speroni, hace rato la vengo armando. 
Hay muchas ideas, pero al estar lejos aún de concretarse prefiero el silencio y no quemar las velas. 

3/9/21

ALEGRANZA hacia una educación poética

City Bell, con David José Kohon, circa 1998

"ALEGRANZA: hacia una educación poética" se propone como un espacio de rehumanización a partir de la investigación y difusión de las posibilidades de la actividad creativa, con especial énfasis en la artística y verbal.

 

ALEGRANZA NO SE CANSA...

Y hablando de cansancio, presentamos a JOSÉ MARÍA PALLAORO, artista e infatigable promotor cultural platense, en los tiempos dolorosos y desafiantes del Covid. Sin desperdicio.

 

 

14 de agosto de 2021

ENTREVISTA A JOSÉ MARÍA PALLAORO

            Por María Antonia Sassi

 

            -Investigando sobre tu biografía, observo que en Literatura abordaste (al menos, en lo publicado) solamente el género lírico. ¿Cuál fue el motivo de no haber incursionado en narrativa?

            -En 2015 publiqué un libro, El flautista de City Bell, donde, además de prosa poética, incluí microrrelatos, un género que me atrae como lector, y que, cuando puedo, me gusta escribir. En diarios, revistas, suplementos, aparecieron algunos cuentos, aunque nunca publicados en libros. En el otoño de 2020, en el número 5 de “cuaderno SPERONI de poesía y otras artes”, salió Con felicidad y otras microficciones. Hay dos nouvelles, ahora un poco abandonadas por la pandemia, Mar y El ausente, que vengo trabajando hace un tiempo. En realidad, por ahora son notas y apuntes en respectivos cuadernos y documentos Word. Ojalá logre encontrar la energía necesaria para avanzar en la escritura. Aunque es cierto, lo más visible de mi trabajo es la poesía.

 

            -Como coordinador de talleres literarios ¿preferís un perfil determinado de los futuros poetas?

            -Que sean lectores. Realizo una entrevista previa y ahí vemos, los dos, si podemos generar esa especie de comunión, sentir esa electricidad, que va más allá del contenido, como pedía Juanele. En el taller no sólo se aborda la poesía, aunque, tal vez, tenga mayor preponderancia, sino también la narrativa. Leo desde muy chico de manera casi obsesiva.

 

            -¿En el aprendizaje del Taller Literario, se imparten conocimientos de recursos literarios y teóricos o predomina la escritura subjetiva?

            -Nunca concurrí a un taller literario. Comencé a coordinarlos por mi necesidad de hablar con otros de poesía, de literatura. Soy bastante solitario, y la lectura es una buena compañera al igual que la contemplación y la observación. En taller hay un poco de todo eso que decís. El grupo da la pauta a seguir y trabajamos de acuerdo a las necesidades que se van imponiendo.

 

            -¿Qué reportaje, programa determinado, acontecimiento especial, recordás con afecto y emoción, relacionado con tus programas radiales?

            -Muchos años de radio y decenas de programas como conductor y productor. No recuerdo haber hecho entrevistas en vivo. Sí reportajes grabados en casetes que luego editaba. La radio es magia. Y hubo momentos mágicos. Me cuesta elegir, cada programa era una historia. Recuerdo uno dedicado a Jorge Pinchevski. Otro a David José Kohon, el director de cine. Vivió en City Bell y solía verlo. Él comenzó como poeta. Conservo unos pocos poemas inéditos de David que alguna vez pienso publicar. En general, quedé muy conforme con esos programas de “La máquina del tiempo”. Se grababan y luego se repetían en otro día y horario. Algunas de esas cintas se perdieron, quizás por desidia mía, por no haberlas recuperado. Luego de “La máquina del tiempo” realicé otros programas, y compartí la conducción con poetas como Marta Miranda y Paulina Juszko, con el profesor de filosofía Daniel Gutiérrez.

 

            -Durante este período de pandemia que atravesamos universalmente ¿continuaste con tu escritura o te sentiste afectado emocionalmente y la interrumpiste?

            -Sí, me sentí, me siento muy afectado. Demasiadas pérdidas. Demasiado dolor. Entre enero y febrero de 2020 escribí una treintena de poemas breves que conformaron una serie que llamé Bajo la sombra del sauce. Luego, a mediados de marzo, la peste. Y cambió todo. Dejé de hacer taller presencial, me llevó más de un año acomodarme, y en abril de este año llegó lo virtual, por suerte. Dejé de leer, al menos como siempre lo hice. Y por supuesto, dejé de escribir, o escribí poco. Lo que hice fue tomar notas en el cuaderno. Con demasiado esfuerzo. Las palabras me fueron abandonando. Perdí montones de palabras, de muchas no sabía su significado (...)

 

            - Para finalizar, me encantaría me cuentes tus futuros proyectos literarios y culturales.

            -Continuar con los cuadernos SPERONI. En 2020 sacamos 7 números, en formato PDF; lo ideal es llevarlos a papel o arrancar de nuevo. En esos cuadernos colaboraron escritores, poetas, talleristas. Los quisiera mencionar: Paola Boccalari, Azucena Salpeter, Alberto Pipino, Olga Edih Romero, Julián Axat, Susana Siveau, Alejandra Taylor, Erica Aisa, Camila Ragazzini, Agustina Samoilenco, Soledad Gutierrez Eguía, Adriana Romano, Romina Torchio, Carolina Cortazzo, Cristina Muñoz, Mabel Martínez, Marcelo Steblak, Mirta del Pino, Silvia González, César Amiel.

Seguir alimentando, nutriendo mis blogs Aromito, Poesía La Plata…

Intentar ordenar mi trabajo. Hay bastante material inédito y a revisar, corregir.

También desearía editar a escritores y poetas que admiro. Algunos de mi pueblo y de mi ciudad. Hay demasiado por hacer, y el tiempo que queda es escaso.

 

 

José María Pallaoro también ha incursionado en la narrativa y en este espacio les dejo el microrrelato de su autoría:

 

            El otro lado del río

 

            ¿Qué hacemos acá? Se lo pregunté después de estar los dos mirando el río durante horas. En esas horas pensé nada o poco, o eso creo porque ¿acaso es posible dejar de pensar? Lo cierto es que le pregunté qué hacemos acá. Quieta, inmóvil, como un maniquí, siguió a mi lado, indiferente, extraviada, ahora lo sé, lejos. El viento leve hacia zigzaguear, apenas, el vello de su brazo, desnudo hasta cerca del hombro. El hombro cubierto por un saquito claro. Un saquito que le regalaron sus tíos del otro lado del río. Los visitamos para unas fiestas de hace unos pocos años, el tiempo pasa. Pasamos unos días caminando la caída del sol por la vieja costanera, casi no hablamos, aunque, entre nosotros, el silencio era dicha. En esos atardeceres bajaba la temperatura, si bien no se llegaba al punto de tener frío. Cuando tuvimos que volver fue que los tíos le dieron el saquito. No se trató, es cierto, de un regalo, simplemente refrescó y se lo pusieron en los hombros. Con definitiva certeza, siento que debe ser una carga enorme. Hubiese preferido no preguntar. Hubiese preferido lo callado, y no sentirme solo en este lado, mirando el río, mirando el río.

 

 

Gracias, José María

13/8/21

Basho



INEVITABLES
(… - 2017)



Aquella mañana intentamos preguntarnos qué éramos / En esa atmósfera / más acá o más allá de las palabras / de lo cercano de los cuerpos / ante la necesidad / éramos menos que eso / de lo que no sabíamos / aquel día aquella mañana 


La tarde, entre el humo de los escapes de los colectivos y los cigarrillos
Los ruidos apagan el pensar del hombre que camina solo por la calle
Pareciera que no va hacia ningún lugar de la ciudad que aún no se desperezó del todo
Los pasos lentos se desparraman matemáticamente en la vereda tan rota como el mundo
Cuadras y cuadras no parecen, en su andar desprolijo y marchoso, detenerlo 
....
Se detiene en una verja manchada de amarillo y rojo ante los ojos del desprevenido que nada dice de los pájaros que surcan el cielo encapotado 
...
Los poderes de la tarde se desligan de manera apropiada de la mano que lo supo guarecer
Árboles inclinados al sur de la tarde dejan caer sus hojas que se van sin siquiera despedirse 


Los ricos matan a los pobres Los ricos matan a los pobres (dos veces) 
Los pobres entierran a los ricos (No queda más que mirar el fuego y arder con él) 


Lo blanco y lo negro Lo alto y lo profundo Lo vertical y lo horizontal Lo cálido y lo absoluto No es más que la teoría concreta 
de la muerte 


El sol poniente 
la ondulación de los trigos 
(cortar la cuerda 
en el nudo exacto 
donde surge el tallo 
de la noche por hacer) 


No deseo romper el hechizo 
En unas semanas será otra  
la vida 
La mía sigue aquí 
bajo el sauce 
atento a los sonidos 
de adentro y de afuera 
bajo el sol 
que sigue ahí 
inmutable ahí 
apagándose ahí 


Los sapos no dejaron dormir 
En la mañana la pileta de aguas verdes 
camuflaba los cuerpos encimados 
y los saqué creyendo en el bien 
Renacuajos orillan transparentes de sol 
por las cuatro paredes la transformada 
en custodia ese ir y venir ante mi presencia se hunde 


*

Basho 

En el jardín 
en el atrás de los ladrillos 
un vecino cavó el hoyo 

con la misma pala 
con la misma tierra 

con la ceniza del fuego compartido 
la noche anterior 
cubrí la lomada 

luego el silencio de los días
y hoy las primeras lluvias  
que rejuvenecen su recuerdo 

City Bell, julio de 2017

Foto: "Basho en taller", JMP

26/4/19

Libro Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, 2019



Abuelas y Madres de Plaza de Mayo
Libro de la Biblioteca de las Grandes Naciones
coordinado por Xabier Susperregi (País Vasco),
Rosario Salazar (México) y Norma Domancich (Argentina)

Incluye mi poema “Ceibo”

   CEIBO* (1985)

   Las Madres machacan en el mortero de la verdad los despojos de la corteza y cuecen el fruto para soportar la herida y preservar la memoria. Pronto florecerán en racimos sus flores de abrasador carmín.


* Flor Nacional de Argentina.

2/3/19

En la cabeza del silencio


Diego E. Suárez
Acerca de Son dos los que danzan

5/6/18

Círculo de Poesía




CÍRCULO DE POESÍA

En el marco del dossier, Modelo para armar: 62voces de la poesía argentina actual, con selección e introducción de Marisa Martínez Pérsico, presentamos al poeta José María Pallaoro (City Bell, La Plata, 1959).

31/12/17

Pensar no pensar



PENSAR NO PENSAR

La soledad

Es pensar
no estás
o estás
como pozo
como vacío
y no pensar más.


No pensar

No. 



Poema musicalizado por Hugo Conese.



29/11/17

Juan Alberto Badía y Música Verdad


     JUAN ALBERTO BADÍA nació el 29 de noviembre de 1946. Comencé a escuchar sus programas de radio desde chico; no había muchos espacios donde se le prestara atención al rock argentino, progresivo y beat. En Radio Rivadavia hizo "Música-Verdad", junto a Pauly Brenzoni Goday. Saliendo de mi primario o ingresando al secundario, me animé a escribirle una carta. No mucho después llega por correo la respuesta junto a un cuadernillo con la historia de "Los monstruos del sonido", como llamaba en esa época a los Beatles. No pude escuchar el programa en el que Juan Alberto leyó mi carta, pero hubo un compañero que sí. El cuadernillo está dedicado por los dos.



24/11/17

La máquina del tiempo, 20 años, Radio Futura FM 90.5, 30 años

Dedicatoria de Gustavo Santaolalla en contratapa de uno de los elepés de Arco Iris

RADIO FUTURA 90.5, 30 AÑOS 
LA MÁQUINA DEL TIEMPO, 20 AÑOS

Con Peter Lombardi y Charly Olmo en City Bell

     Hace un ratito llamaron a casa para hacerme una entrevista telefónica. RADIO FUTURA cumple 30 años, y un oyente, Rulo, hizo recordar a los integrantes del programa “Arriba Hormigas” (Sebastián y Francisco) que hace muchos años atrás hubo un programa distinto dedicado al rock argentino. Ese programa, del que fui conductor y productor, se llamó “La máquina del tiempo”, y la primera emisión salió al aire el 18 de septiembre de 1997. La máquina cumplió 20 años.

En casa de David José Kohon. La entrevista formó parte de un par de programas de La máquina del tiempo.

     Mi agradecimiento a Charly Olmo, que durante mucho tiempo insistió para que hiciese el programa (yeah querido amigo) y al inolvidable Eduardo Candreva, director y hacedor de Futura.

Ramón Tarruella y Charly Olmo en City Bell

     Va uno de los separadores de La máquina.
Gabriela y Edelmiro y León, con LA RAÍZ DE TODO

He dejado mi alma en el campo
He dejado mi alma en el pasto
En caballos alazanes (yeah) y pájaros de laguna
He dejado mi alma en el campo
He dejado mi alma en el pasto 

Mario Porro, sus poemas nutrieron La máquina del tiempo

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1/11/17

31 10 17 Ciclo de poesía Las raras circunstancias en Centro Cultural de la Cooperación, Sala Osvaldo Pugliese

Leopoldo Teuco Castilla, Vicente Muleiro y José María Pallaoro


31 10 17
José María Pallaoro, Teuco Castilla y Vicente Muleiro

Vicente Muleiro y José Marñia Pallaoro

Sole Guidi, Carlos Aldazábal, Teuco Castilla, JMP,
Vicente Muleiro, Romina Dziovenas y Marina Cavalletti

Guillermo Siles, Carlos Aldázabal, José María Pallaoro y Leopoldo Castilla






Ciclo de poesía “Las raras circunstancias” en 
Centro Cultural de la Cooperación, Sala Osvaldo Pugliese

30/10/17

Leopoldo Castilla, José María Pallaoro y Vicente Armando Muleiro en Centro Cultural de la Cooperación


El martes 31 de octubre contaremos con las lecturas de
Leopoldo Castilla, José María Pallaoro y Vicente Armando Muleiro
La música estará a cargo de Sole Guidi

El ciclo “Las raras circunstancias” celebrará la primera década de la editorial El Suri porfiado, convocando a autores de su extenso catálogo, de mirada federal y calidad poética, anticipando lo que será la presentación de los nuevos títulos de la editorial durante el mes de noviembre.


El Suri porfiado es un proyecto editorial independiente que publica y difunde poetas de distintas regiones de la Argentina, sin excluir poéticas de otras partes del mundo. Con una fuerte impronta de las nuevas voces, la editorial reserva también un espacio para los Maestros: por eso en el catálogo aparecen nombres representativos de distintas tradiciones culturales junto a los registros emergentes.

Centro Cultural de la Cooperación / Sala Osvaldo Pugliese / Corrientes 1543
19 Hs. / Entrada Libre


Coordinan: Romina G. Dziovenas, Marina Cavalletti y Luciana Jazmín Coronado"

29/10/17

Lectura en Centro Cultural Juanjo Bajcic

Mariano Dubin, José María Pallaoro y Julián Axat

POSTALES DE UN PRIMER ENCUENTRO viernes 27 de octubre de 2017


Mariano Dubin, José María Pallaoro, Julián Axat y Griselda Eustratenko
      “El Ciclo “Leer Poesía Hoy” hace una apuesta legítima a los poetas, sus voces, sus obras; y también lo hacemos para pensar sobre cómo estamos domesticados-sometidos a una cultura que apuesta al bienestar efímero del consumo y a fugar la pasión, las ganas, la necesidad de transformarla. 

      Por eso abraza la contundencia junto a la cual, irrumpen la poesía y los poetas para despertarnos de un lenguaje disociado de lo real, disociado de lo sensible y anclado al territorio del olvido y la miseria. 
     El Centro Cultural y Político saluda y agradece las presencias de los concurrentes y de quienes nos acercaron su adhesión en la insistencia fundante de la poesía y resistencia pasado- presente a un mundo que suele ignorarla.  
     Gracias y felicitaciones estimados poetas Mariano Dubin, José María Pallaoro y Julián Axat.”

Leticia Cazorla y José María Pallaoro


Mapa


Entrada al Centro Cultural Juanjo Bajcic

24/10/17

Leer poesía hoy en Centro Cultural y Político Juanjo Bajcic


El Centro Cultural y Político Juanjo Bajcic
invita a la comunidad a participar del primer encuentro del ciclo:
Leer poesía hoy”. 
Poetas invitados: Julián Axat, Mariano Dubin y José María Pallaoro
Viernes 27 de octubre / 19:30


El encuentro tendrá lugar en la sede de la institución

sita en Avenida Montevideo entre 7 y 8 N°570, Berisso


.

7/8/17

20/4/17

Mississippi Delta Blues


MISSISSIPPI DELTA BLUES


     Un hombre joven que debe una muerte, se refugia en una pequeña isla de un delta del Mississippi. Espera a una mujer, ha matado por ella. Dicen amarse, desde jóvenes dicen amarse. Él la espera en la isla desierta. Ella, en un pueblo cercano, va a bares, frecuenta a otros hombres. Él piensa en ella, en poder escapar juntos de ese lugar ya cercado por la ley. Ella piensa en él cuando la besan en el cuello y la abrazan en la oscuridad. Ninguno de los dos pueden salir, quizás no lo intenten, de esa isla que han creado para no estar juntos y amarse en la falta y necesidad del otro.
.
.
.

23/12/16

14/11/16

El poema es el amor realizado por el deseo que ha seguido siendo deseo


LOS DOS RENÉ



En una antología bilingüe de René Char
con estudio preliminar de René Ménard
leemos “el poema es el amor realizado
por el deseo que ha seguido siendo deseo”.

Lo que el traductor no explicita
es la inexactitud de la versión
quizás por un involuntario error tipográfico.

Corrijo con lápiz en el margen derecho
las dos líneas mencionadas.


Y es otra cosa, simplemente, lo leído.



City Bell, 16.11.12

Imagen: René Ménard. Le Jugement de Paris, circa 1908.

12/11/16

Antología breve, 2016



Antología breve, 2016



.

7/11/16

Mandioca 1


Yo no dormí en ese lugar
ni en ningún otro,
desde siempre sigo despierto

y aun así no me explico
el porqué de esas flores

que cada tanto
y cada vez más lejos
dejan sobre mí.


.


Triste se va
Octubre.
Dejalo ir, que
se vaya, que
se vaya
y no pase
nada más.


.


Para eso trajimos el día,
para que te enceguezca.

Ahora traeremos la noche,
y para siempre será.


.


La mordaza ahoga
la efervescencia
de los gusanos.

Los ojos espinados
en la clarividencia
del destino.


.


El azul de la tierra
no se hace cielo.

Tapan las palas
los estertores del viento.

Arriba, polvo en el polvo,
semilla del quién sabe.




De Mandioca (Enero – diciembre de 2012).

5/11/16

Ombligos y otras habitaciones




OMBLIGOS Y OTRAS HABITACIONES
(2012-2014)


1
OMBLIGOS Y OTRAS HABITACIONES
(Junio - 0ctubre, 2012)

*

Si la luna 
se parece 
a la Luna 

no es LUNA 

SOLOSOL 
apagado 
triste

*

OSCURA PARED DEL AMANECER

Ladrillo encima de ladrillo encima de ladrillo
construí la casa. Estas cuatro paredes
me pertenecen

Y son o es, en el plural de lo singular,
el puente centrado entre las dos
orillas del jardín. Ahora el frío

no permite adentrarse al verdor de ayer
y seco áspero de hoy. Cuando el sol
suba más allá de la medianera

saldré con la bolsa de los mandados
a juntar naranjas de un lado y otro,
y al anochecer exprimiré el deseo

en cápsulas para no soñar 



Lo oscuro hace pensar la noche
Hojas desprendidas de los arbustos
arremolinan un humo esférico
engordado en sus puntas

De los dos misterios, elijo
el blanco; y si se va, el negro;
y si se va, es el amanecer


El amanecer se llenó de ombligos
Como hizo mi madre
los guardé en un frasco
inmenso de transparencia
Ahí descansan. Ahí, sumergidos,
tal vez, se abrasen

*

La maravilla es 
el encuentro, la unión de nuestros otros en todos


Más allá de los límites del sol 
otros caballos 
resisten


Ánimo. Lo contratamos al acercarse el amanecer
Las ropas se visten de nosotros y salimos


Pasamos la línea con la fortaleza de los vencidos
Lo que toque en la queda el mar lo arrastrará 
a la orilla


Llovió todo el día
Y no le importó
Nubló todo el día
Y no le importó
Nochó todo el día
Y no le importó
Soló todo el día
Y no le importó
Cuando a importarle comenzó
Otoño se lo tragó


El perfecto silencio es 
el aullido del sol 
en las campanas rotas de los días

Lamiendo la flecha, 
con tu saliva “–oh, felicidad–
desollada por el rayo”

Bebiendo los panes, 
servidos en el plato descompuesto
del poema, en el morir 

aéreo de sol aullado, 
en la luna negra

del silencio perfecto


El gato pelea con otros gatos
En el afuera, donde la noche domina, 
menos a los gatos amos y señores de un mundo sin techos


En este instante, la lluvia derrumba los corazones erguidos y ya, no, ahora, el agua desliza su fuego por, en realidad, arrastra con fuerza lo débil de lo cercano, acumula junto a la pared quebrada, ceniza aguada, turba, frío echado en el bajar donde la espera es ceguera


(En el chirriar de la puerta vuelve la noche a oscurecer)



II
ROCANROL

Blues del viento

Juancito Bluseador toma la ruta 2
en un bondi que tiene 2 piernas
y con 2 trastos que cargar
1 bolsa de dormir
1 guitarra para blusear

Juancito a la hora del máximo sudor
se detiene a descansar
y se pone a rascar la viola
algunas veces con slide

Nunca llega a ningún lugar
sabe de historia griega
y la de un río sin mar

Nunca llega y siempre está más allá
y a la hora de rockear
de sus dedos saltan chispas
como estrellas del llegar

A Johnny Winter (23 de febrero de 1944), City Bell, 23/2/12 


Pajarito pesado

No, no, la bruma no lo disipó.
Dejó saludos al Maharishi Gurú.

Como buen reventado
recorrió la ruta del blues.

Tango lo esperaba
con hierba y alcohol.

“El camino es corto
para estar

una noche sin vos”.

A Pajarito Zaguri, Rey Criollo del Rocanrol, City Bell, 5/5/12


La canción del parque

Nada, ni siquiera la lluvia, puede detener “La canción del parque”. Guitarras y vientos silban y abren los ojos a la inocencia del sol. “La canción del parque” amanece y el día es día. Otro. Múltiple. Repetible. Circular, como paisaje de la infancia. “La canción del parque” estalla en la hoguera del agua, en las olas que ya descansan sobre la arena, en las plantas que protegen del desierto, en la habitación silenciosa donde la música vibra en la nutriente de su sombra.

City Bell, 15/8/12


Rolling Stones

     Amigos vienen al mediodía a almorzar, no confirmaron aún. La idea es carne al horno, o bien, pasta. El vino está a temperatura. La casa, no. Es un buen día para encender la estufa. Junto leña del jardín y dejo todo preparado para en algún momento encender el fósforo. Y esperar a los amigos con el living-comedor al menos tibio; la comida y el alcohol harán lo suyo. Tengo un par de horas libres para sentarme arropado en el sillón. Hace tiempo no lo hago. Extraigo el disco del equipo, es uno de Bill Evans, y elijo otro al zar, de la última fila. Es de los Stones. El azar es mera fiaca de estar pensando, decidiendo. De la biblioteca saco un libro. Martín Amis: Visitando a Mrs. Nabokov y otras excursiones. Buena elección, pienso, textos breves. Miro el índice. Más justo imposible. Uno de los textos se llama “Los Rolling Stones en el Earls Court”. Página 133 a 139. Menos tiempo que el disco que está sonando y que aún no le presté atención. Leo Amis: "La antesala del Earls Court Arena era un colosal estacionamiento subterráneo de autos de unos remotos y hacinados bares, tiendas de dulces y sucias máquinas de bebidas calientes. Normalmente, en un concierto promedio de rock se obtiene una homogénea muestra: los fans de David Bowie se parecen y se comportan como David Bowie, los fans de Bryan Ferry se parecen y se comportan como Bryan Ferry, etc. Pero todos son fan de los Stones." Vi a los Stones en Argentina hace ya unos cuantos años, cerca de veinte supongo. La verdad, creo recordar, la pasé mejor con los grupos preliminares. Creo que recuerdo eso, aunque ahora no pueda decir quién o quiénes eran. Termino el relato de Amis, y llego, a pesar del tiempo, las distancias, el idioma, los gustos, a una percepción parecida. Saco el disco de los Stones y vuelvo a poner en la bandeja el de Bill Evans, y ahora sí, decidido a encender el fuego.

City Bell, 22/06/13


En una estación de combustible me encontré con Ricardo “Mono” Cohen. Le pregunté sobre un afiche en calle 7 y plaza Italia. ¿Cuándo?
—Hace un tiempo.
—¿Año?
—¿1977?
—¿Pintado a mano o con xilografía?
—Bueno, supongo que con xilografía. El tamaño era más o menos así y así.
—Ah..., sabés, la memoria me resulta un poco complicada.
—Hay una historia y voy a tener que inventar la leyenda de ese afiche.
—Vas a sumar un dato más a la mitología de Patricio Rey.
—Necesito esa imagen, las palabras que están en esa imagen.
—¡Vos sí que sos rocambolesco!
Al despedirme, le regalé Una medida adecuada a todo. 

City Bell, Estación de Servicio YPY, en libreta de hule negra, 14/08/2013


Bufallo Springfield

     La primera vez que escuché ese disco creo que tenía nueve años, o diez, como mucho. Esto fue por 19.. , cuando mis padres aún estaban vivos. Habrá sido fuerte mi impresión, o de suma extrañeza, o de aburrimiento, aunque es difícil a esa edad. No quiero entrar en estas cuestiones, cada uno sabe o desea saber cómo fue en esos días. Lo cierto es que escuché ese disco en el viejo combinado de casa. Lo ponía una y otra vez, me tiraba al piso, las baldosas frescas, ahora lo recuerdo, todo nuevo, nada en desuso, el descubrir de la araña del techo, colgando de un cielo abierto. 

2014


III
AL PIE DE ESTOS DÍAS
    
      El humo de la lluvia disipa los colores primeros de la mañana. Es un extraño estado, un despertar camaleónico. La piel del perro, la piel de la gata, no dejan mojar el césped. Fuera de ellos todo es tierra, augurio de mejores tardes. Una risa blanca, sedosa, distante, entorpece el silencio abrumador de los cadáveres quietos. Respiran, ahora de manera visual, sus pechos se hunden, aspiran, se hinchan, expiran, y yacen como siempre frente a la pantalla inhumana. No es la hora aún de correr los muebles. Es necesario dejar la puerta abierta hasta sentir los primeros vientos.

      Y la lluvia por fin llegó. Y bebimos. Y cantamos. Y ebrios de un malestar bello, nos arrojamos al pozo, hasta que la noche nos cubrió de luces. Y cerramos los ojos. No los volvimos a abrir.

     Al principio no podía tenerle miedo, no sabía qué era, dónde ubicar su espectro, en qué casillero de la mente. Así que lo ignoré. Hice las cosas como siempre, nada fuera de la línea de vacío. Me afeité muchas veces, demasiadas, desde ese día o noche o apagón de agua. Un día desperté, la línea ya no estaba, y mi piel se sumergió otra vez.
 
     Los días fueron terribles. Las mujeres y los hombres abandonaban a sus niños, cruzaron la autopista hacia el lado del río. El lloro como el ulular de una sirena que se fue perdiendo o ahogando hasta quedar seco. Nadie recuerda qué pasó después.

City Bell, 02/01/2013

 
     Con los viejos amigos del teatro de máscaras nos proveímos de latas, plásticos y sogas. Fuimos a la playa al atardecer. Encendimos el fuego con ramas y hojas que juntamos desde el edificio de alto hasta los primeros peldaños de arena. No había nada para beber. Nos quedamos en silencio toda la noche, algunos mirando las aguas quietas, duras. Otros, unos pocos, boca abajo, aplastados, como moscas, en la negra arena.

      La historia carece de complejidad. En un cuadro realista de estos días, un perro aúlla. A lo lejos, en el fondo, no hay nada, no hay nadie. Y recuerdo cuando éramos lobos, cuando respirábamos algo parecido a la vida.
 
      Dentro de la olla el agua comienza a hervir. Apago la hornalla, dejo caer el papel picado que recogí durante el último año.
 
      La importancia de las cosas radica en buen desayuno, almuerzo y cena. Eso nos nutre, y nos deja estar tirados en el sofá a lo largo y ancho de los días.

City Bell, 01, 2013


IV
SIMETRÍAS
 
—¿Puedo besarte? —Esas cosas no se preguntan. Antes te regalé una piedra oscura, del mar de un jardín de palabras infinitas. Antes cortaste queso y pan y abriste el vino y nuestras copas se llenaron. Antes te preocupaste por las papas y la carne que aún esperan la última horneada. Antes ordenaste la mesa con platos y cubiertos y servilletas, y cenamos. Antes pusiste música desde la computadora portátil. Suave, fértil, ondulante. Antes jugué con una pelotita, y Emma la traía una y otra vez, hasta que se cansó de mí, y se entregó a tus ojos. Antes te pedí si podías bajar una de las luces. Antes nos recostamos en el sofá, y mi mano buscó la tuya, y se acariciaron un largo, largo, instante. Después del antes caminamos hacia la habitación. —Desvestíme—, dijiste, y así lo hice, despacio, para no lastimarte, para sentirte pegada a mí. Después del antes los labios se abrieron y tus pechos y tus piernas se dejaron acariciar, y un gemido y otro, sonaron deliciosos a la espera. Después del antes hubo algunas palabras, innecesarias, inútiles, vanas. Después del antes y ya con el desabillé, erguida sobre la cama, fumaste un cigarrillo. Después del antes me vestí, me acompañaste hasta la puerta, te preocupaste por el frío exterior que del otro me encargo yo. Después del antes te pedí sostuvieras mi sombrero, mi valija, mi saco. Después del antes te pedí mi saco y me lo puse y mi sombrero y me lo puse y mi valija. Y salí, a la madrugada, al ahora del baúl abierto, y nada empieza de nuevo en el preguntarte otra vez. —¿Puedo besarte?

City Bell, a la Mora, 9/10/2012


JORGE PAOLANTONIO

Es una tarde de frío. Mucho. En San Telmo por lo menos. Decido volver a casa, pero antes paso por el kiosco de esquina Perú y Carlos Calvo por el libro que recomendara Jorge Ariel Madrazo. No está. Estuve fuera del país cerca de un mes (quisiera aclarar esto: “estuve fuera del país”) y volví para cuando las devoluciones o el agotamiento o cosas así. Decía en la esquina de Perú y Carlos Calvo, y ahí lo veo caminando al Jorge Paolantonio, un poco rengo parecía, venía, sí, de la mano de Marta Miranda. Es lindo encontrarse con un escritor en la calle. Hola, Jorge! No te reconocí, me dice. No estoy del todo seguro si me recuerda. Por la barba, dice. Ah, me parece que sí. Estuvimos en el mismo momento en Italia. De ahí vuelvo. Yo estuve en Milán, ¿y vos? Primero por Eslovenia, después Italia: Trieste, Trento, conociendo la familia, Venecia, Florencia, Roma. Una pena no encontrarnos. ¿Vas al festival? ¿Qué festival? Bueno, no importa. Anda la sombra de la gripe por todo piringundin, hay que cuidarse, maestro. (“Que mi amigo es poeta/ dicen las viejas del pueblo/ y que pesca los versos/ en las aguas del Río Colorado/ y en la Cueva de los Manos/ pero yo digo/ no es creíble ni siquiera fiable/ que un hombre silencioso como el Mito/ pesque nada que no sea un resfriado/ tan magrito de carnes como viene/ tan muchacho/ tan sufrido/ tan callado”). Me encantaría seguir charlando con vos. Acerca de tus libros y del viaje. Pero, ¿viste?, es mejor que las calles queden vacías. Por el frío. O porque no nos dejan callejear. Un alegrón encontrarte, Jorge. Hasta pronto.

City Bell, 25-06-13


ROSARIO VALPARAÍSO 
(España, 1898 - Argentina, 1973)

“La Poesía es un artilugio para desnaturalizar las sensaciones corpóreas en la explicitud de un manto que intenta cubrir las partes del todo para que ninguna palabra pueda acercarse a la verdadera palabra que siempre se termina de tachar para que otra la reemplace en este devenir de fuego y viento y soledad”. 

City Bell, 06-13


POESÍAMUNDOPOETA

Otro Mundo
es posible


porque


es posible
otra Poesía


la Poesía
es


el poeta

City Bell, 02/12


1
OMBLIGOS Y OTRAS HABITACIONES
(Junio - 0ctubre, 2012)

Solosoluna 09.06.12
Oscura pared del amanecer 06.2012
Llovió todo el día 07.08.12
El aullido 30.08.2012
En este instante 18.09.12
En el chirriar 22.10.12

II
ROCANROL
(2012-2014)

III
AL PIE DE ESTOS DÍAS 
(2013)

IV
SIMETRÍAS Y OTROS


Foto de cabecera: "Naranjas", JMP