11/12/10

Maderas y piedras


NO ENCONTRAR

No sabemos qué hacer
con las maderas y las piedras

Y quedamos en lugares distintos
en cualquier lugar

una ensalada
en el sentido no vegetal
en el sentido de la confusión

No des crédito a todo
lo que te digan

La búsqueda es no encontrar


Adán y Eva (2003), escultura en madera de Piotr Woroniec, Polonia, 1955.

Whisky A Go-Go Revisited (1967)

9/12/10

Todos nos creemos Vivaldi



RASGUÑA LAS PIEDRAS

En la reunión de fin de año
todos nos creemos
Antonio Lucio Vivaldi
y al momento de dar
la mejor de nuestras notas
paso a la primera del singular
para no herir susceptibilidades
vomito sobre la mesa
el vino malo y las empanadas
los palmitos y la cerveza
el vencido corazón
la prosa de la poesía

A las postres hago
plancha vacía de panza
beso la frente
del estimado público
y me voy
silbando una
que sepamos todos

Decí güisqui



MI PERRO DYLAN

Vengo en baja
En lo que va de la mañana
solo escribí 18 poemas
y no tomé ningún güisqui

Dejé un contundente recado
a mi perro Dylan:
Si ella llama por teléfono
dile que no insista

Que no estoy para la foto

Imagen: Estatua de Dylan Thomas en Swansea, Gales.

8/12/10

Flor



MIRADA

Como la flor
que se abre

Como la flor
que se cierra

Eterno y fugaz
La clara verdad


Foto: Jmp 8.12.10

6/12/10

Una piedra haciendo patito



LA CUARTA PARED

Anoche soñé con vos
y en el sueño
un apagón
cayó como manta
sobre la ciudad

Tiré una piedra
haciendo patito
como si fuese
tu nombre
al agua

Clara
Clara
Clara

Y el abrigo
se hizo noche oscurísima
y no hubo
una cuarta pared

De echar luz se trata



LA LLAVE DE LO VERDADERO

Caminamos por la vereda
de los descalzos

Damos pasos cortos
Damos pasos largos

No sabemos
cómo funcionan las cosas
La llave de lo verdadero
como una clave sin descifrar
y un reloj que corre

De echar luz se trata

En medio de los despojos
brillan nuestras manos

Al quitarnos las sortijas
nos besamos

El presente pisado



LA CIÉNAGA

Quiso robar
palabras
al futuro

y quedó preso
de su pasado

Dados



BREVE

El niño tira los dados

Ya es un hombre
dentro de un cajón

Otrosmuertos



GENTE DE FUTURO

El muerto habla

y los idiotas escuchan
la voz del futuro

25.11.10

Uniones



PARA SER UN PAÍS NORMAL

Como un niño
con una inmensa tristeza
el señor socialista HB
-así con las minúsculas
y mayúsculas
correspondientes-

teje alianzas
con las que intenta
encontrar
rasgos de credibilidad

en la nada



24.11.10

La ruta de las basuras



JOSÉ PEDRAZA

Combativamente
le dejó de importar
el deterioro de los barrios
los derechos de los trabajadores
y se descubrió millonario

y como todo robo exige un precio
se hizo guardián de asesinos
ocultando fierros en lo que antes
eran vías vivas

Nadie salvará su tiempo elegido
Nadie detendrá el tren del sur

Que en paz no descanse
y púdrase en el infierno de los traidores

25.11.10

4/12/10

Lo que nos ocupa es esa abuela



ABUELA

Según el libro
la abuela
fue la primera
en escudriñar
las estrellas

con sus ojos muertos
con sus ojos muertos
se regocijaba
en ocultar la luz

2004



Foto: familiar, "Abuela y madre de abuela"

Y se puso a cantar


LA MUDA

Estoy bien
pasa que no tengo
palabras

dijo la muda
y se puso a cantar

a cantar


¡Oh, vamos, vamos, vamos, vamos! ¿No te hice sentir que eras el único hombre?

3/12/10

Otrono



NO

Cerrar los ojos
a los miserables

Desentenderse
del mundo


17.5.10


Dib. Jmp

2/12/10

Embotellar el pensamiento


LOS MUERTOS

Debemos embotellar
el pensamiento
y arrojarlo al agua
de la desmemoria

Encontrar el lugar
y quedarnos


Foto: Jmp, ¿Negro?

Un par de perezosos


EL CADÁVER POLÍTICO

Los ñoquis extraños
lastiman a las afueras
de las mañanas

El silencio
unos cuantos perezosos
y la dicha

La política estancada
canta en armonía
la alegría
como alergia


Foto: Escuela Enseñanza Media 4, City Bell, 2.12.10

Volví a usar polleras


CARACOLES Y MOSCAS

Me pongo linda para vos

Tomo sol en las horas correctas
Camino una hora en las mañanas
contando las piedras blancas
de plaza San Martín

Volví a usar polleras
y a las lecturas de Sartre

Señor de las frutas y las verduras
respeto las cinco comidas
y cuando puedo me dejo acariciar
por la sombra del sauce

Sos mi héroe mítico
entre tantas moscas y caracoles

Mi gran pena aún es
que no me conozcas


Foto: Jmp, Plaza San Martín, City Bell, 2.12.10

1/12/10

Acerca de La camisa hawaiana de Carlos Aprea


20 poemas y una camisa hawaiana
en diario Diagonales de La Plata, 1.12.10

CARLOS APREA, 20 POEMAS Y UNA CAMISA HAWAIANA[1]


La camisa hawaiana (Lch) es un libro generacional que contiene 20 poemas que son uno solo o una serie de piezas de una obra conceptual, como entendíamos en nuestra adolescencia a los discos de música progresiva. Hay una búsqueda de la propia vida, donde el aprendizaje se hace aventura del espíritu. Hay una definición del nosotros, ese nosotros que va más allá de la rutina cotidiana. Que tiene que ver con las viejas comunas hippies de fines de los 60. 

El título del libro nos remite a algo ligero, ligado a vacaciones en lugares exóticos, a cierto grado de felicidad personal, familiar. Y también nos induce a ver lo que está oculto. La otra realidad. La palabra "camisa" nos lleva a "camisa de fuerza", a loquero, a neurosiquiátrico, a campos de concentración, de exterminio, y la palabra "hawaiana", una manera de evadirse del horror. El lugar paradisíaco, donde se exiliaban los militantes populares según la prensa hegemónica en tiempos de la última dictadura. Y que en verdad eran los lugares que frecuentaban los buenos vecinos que apoyaban a Videla. Pero en la superficie de Lch puede estar un poco esa idea banal, de jugar con algo liviano.

Y ese es uno de los puntos interesantes del libro. Aprea quiere recuperar la idea de juego, lo lúdico, no como algo vulgar, común, sino como un espacio que nos permita despertar a la imaginación. No todos los que escribimos percibimos la literatura del mismo modo. Pero sí sabemos que la literatura es espacio de reflexión y placer.

Lch es un viaje hacia la aventura del conocimiento. Donde hay un transcurrir. Un devenir. Los poemas parecen no tener una continuidad. Quizás la secuencia de los mismos no corresponda al momento de su escritura. Algunos funcionan de manera independiente, otros están como puentes.

El poema 1 es el poema prólogo. Afuera está el invierno. Alguien que lo camina. Hay un nosotros muerto. Ese alguien va solo, ciego. Y hay una luz, una música, un ojo.
En el poema 2 aparece el espacio físico. La feria. Es una puerta de entrada. Es el lugar donde está la hendija, la grieta, la fisura para pasar a otro espacio, a otro lugar, ¿a otro hogar? Para la primera voz que nos conduce por el poema no queda otra que entrar. El entrar es un salir. A diferencia de la caverna de Platón (donde quien sale se enceguece por la luz, pero poco a poco se va reconociendo y va conociendo) se entra a un lugar del que una vez se salió. Al entrar ya se es otro. Escribir poesía es dar cuenta de una experiencia que incluye a otro.

La feria es un espacio donde hay arroyos, llanura, lomadas, pastizales, montañas. Hay un grupo de mujeres y hombres que comparten un devenir que nada dice hacia donde conduce, pero que tienen que atravesar juntos, compartir la experiencia para ser modificados en lo personal, en lo colectivo. Nada sabemos de este grupo. ¿Son boy scouts, guerrilleros, hippies...? Quizás una combinación. 


La primera voz conduce y va reflejando la experiencia interior, y los sucesivos cambios que se van produciendo. Esa primera voz hace alusión al otro que lleva dentro. También a un nosotros indefinido que hace referencia a una idea compartida con otros. Esos otros pugnan por salir. Y lo hacen a través del lenguaje. Para que el lenguaje sea una experiencia de transformación.

Hay una segunda voz. La voz del maestro (en cursiva dentro del libro). El maestro es el gordo de la camisa hawaiana, es el que va guiando. Es un hombre elevado y terrestre. Habla en un tono ambiguo. El maestro trasmite lo que le falta. Un saber que sabe que no tiene. El saber está en el nosotros. Y en nosotros está indagarlo. El maestro es carismático y cumple un rol dentro del grupo. El rol lo impone la necesidad del devenir, la de atravesar esa aventura. De vivir esa aventura. El cruce del desierto. El cruce de las aguas de Ezeiza en mi imaginario personal.

Otro aspecto interesante es el recurso visual del poema dentro del marco de la hoja. Hay como un juego con los espacios, de explorar una forma más abierta donde los poemas parecen quebrarse, tomar otros rincones, otros atajos.

El libro se puede leer de diferentes maneras. Elijo dos: una lectura personal, donde damos nuestra propia respiración al texto. Y una lectura manteniendo los silencios, los quiebres, el hueco espacial. Una lectura contenida, espiritual. Una lectura, hasta podría decir, vacía. El vacío de palabras corta la estructura de la línea, y da otra respiración, otra cadencia. Y acá aparece un elemento nuevo en la escritura de Aprea. El tratamiento del lenguaje. Contemplar y ver a través del lenguaje. Hay una mayor confianza en la escritura. Casi no hay sitio para lo coloquial, lo costumbrista. Sí para el cotidianismo, sabiendo que el acto de escribir es un acto de conocimiento.

Lch es un libro bisagra. Hay un antes y un después que ya se puede percibir en Teatros y otras plaquetas, editado en 2010, donde el poeta va teniendo mayor confianza, y se acerca a la síntesis, al silencio, al necesario silencio que deja que las cosas nos hablen a través de las palabras esenciales. La poesía es lo que queda cuando olvidamos todos los poemas, decía Ezra Pound.

La experiencia de una generación es el tema de Lch. Como aventura del espíritu. El libro reivindica la aventura y, a su vez, la desacraliza. No la aleja de lo humano, de la vivencia de lo humano. Nos pide que la vida no nos pase de largo.

Lch canta la utopía. Nuestro país interior. Es una invitación a conocernos, a reconocernos. Es un libro optimista.

La primera línea del poema 1 dice: "El invierno consume las derrotas".
La primera línea del poema 20, el último del libro, nos dice: "Otra vida empieza al despertar".
No hay derrota para el que lucha en el nuevo amanecer. Por eso podemos cantar junto a Spinetta con palabras de Carlos Castaneda: "Recuerda que un guerrero no detiene jamás su marcha".


[1] Publicado en diario Diagonales, La Plata, 1 de diciembre de 2010. Acerca del libro de poemas de Carlos Aprea, La camisa hawaiana, Libros de la talita dorada, 2010.

27/11/10

Keith Richards desafinado



DESAFINADO

“Estás desafinando mal”
dijo la señora Richards
y por respeto a su madre
keith dejó de tocar

“La música es tiempo”
y en el interior de la habitación
fue el deseado silencio muerto



Jumpin’ Jack Flash

26/11/10

Sí, claramente



DERROTAS

El amor sigue
creciendo
y también
su pena

Sos
la belleza
que duele

La derrota
del no
avanzar
jamás