26/9/09

Aprendizaje

Cuando el Maestro cerró los ojos, el discípulo quedó ciego.


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© José María Pallaoro
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21/9/09

El poema

Lograr en pocas palabras. La sustancia. La emoción. Un pájaro vuela a otra rama.

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12/9/09

Árboles


¿Fuego que redime al paraíso?
¿El paraíso, veneno del alma?
Llamas que se elevan, humo
que todo lo oscurece


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© José María Pallaoro, 2005
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5/9/09

Clandestino


CLANDESTINO


“que se mojen las balas”
Joaquín Sabina


“hagamos la del perrito” dijo ella
toda gatuna
con sabor a colonia
del otro lado del río
y a tabaco negro y a ginebra áspera
“la del perrito” volvió a insistir
y erguía devotamente
sus manitas delanteras
a la altura de los hombros
y sacando la lengüita dulce
como un canino necesitado
de caricias y de mimos

la idea no paladeaba demasiado

como te digo
una cosa era compartir el tálamo nupcial
de perdidas batallas ajenas
a oscuras
en silencio absoluto
mientras los niños dormían en la cama cucheta
a pocos pasos de nosotros

te digo
la otra era hacer la del perrito en el baño
a solo una puerta del padre del marido
militar retirado experto en el arte
de la arquería y en el tiro federal
que ahora despuntaba el vicio
haciendo puntería a botellas de cerveza
descerebradas por motus propio
y en fila
india
cabecita negra
bolita
erpio montonero
guerrillero argentino
caído en desgracia
destrozadas una a una siete días a la semana
sin errar un solo tiro

“la del perrito”     “guau guau”
su su rra ba la pichicha
y enterraba la sin hueso
en lo más profundo
de mi oreja izquierda


el baño tenía bañera y pileta
con un solo grifo de agua fría
y el bidé no funcionaba
y una lamparita de 40 w colgaba de un cable
a lo a líba bá
que caía del centro del cielo
como un cabo raso

el lugar no era el apropiado
para dos ovejeros
en edad de merecer
y menos aún cuando se sintió rechinar
la puerta de la habitación
de el uniformado
premio nacional
de tiro al subversivo

“¡a la bañera!” ordenó
marcialmente
suave
mi rin tin tin

y ahí fueron a parar mis huesos
y mi corazón
palpitaba al ritmo
que john bonham
le imprimió a black dog

ahora lassie
acomodaba la cortina de la bañera
dejándome tras ella
como a un desodorante de ambiente
y apretaba el botón del inodoro
sin el más mínimo deseo de simular
se refrescaba las mejillas sonrosadas
y salía abandonando políticamente
el campo de batalla
envuelta en un pareo
que hacia juego con sus ojos
dejando la puerta entreabierta y a mí
tras la cortina de hierro
desnudo
de cuerpo y alma
rememorando algún retrato
de goya y lucientes
caprichos impresionistas
circa un tres de mayo

y como en algunas películas
yo era un voyeur
que observaba por el vano deslumbrante
nacido entre el quicio y la puerta
del que veía nítidamente descansar
un fierro de alto calibre
sobre la mesa
no declarada
como arma de guerra
por la prensa sensacionalista
y al émulo del coronel cañones
degustando en la cocina
un aromático salamín picado fino
con queso gruyeré
y aceitunas y pan alemán
y un paqueto ¿viste? pingüino
pleno de líquido bermellón
y me sentí el protagonista
de la última cena

(la banda de sonido
de este largometraje de misterio
que giraba – diría seguramente la crítica –
dramáticamente a uno de terror
como versión libre de algunos de los relatos
de edgar allan poe
correspondía a la creación espontánea
de mi gatita micifuz
que ronroneaba cachorra
con entrecortados ronquidos
absolutamente alejada
de mi suerte
la minina)

y mis ojos alucinando al capitán metralla
ante los restos de la gran comilona
y el enano de frac terminaba realmente exprimido
en la bacha de la pileta
y un eructo satisfecho culminaba la ceremonia
a la que le faltaba la cereza de la crema
que no era otra que yo
y la luz
que iluminaba
la cocina
se desvanecía
oscureciendo la pantalla
y leí “this is the end, beatiful friend”
y cerré los ojos
completamente
emocionado del film
que acababa
de ver

y retorné
al mundo
de las realidades plenas
ante imposible defensa
con mi arma descargada
sentí un tórrido escalofrío
recorriendo mi columna vertebral
ante el ruido del picaporte de la puerta
entreabierta del baño

que ahora se cerraba
definitivamente





City Bell, 19.09.99





"Clandestino", texto escrito a fines de la década del ochenta o principios de 1990. La fecha indica día de su revisión final. La cita de Sabina corresponde a ese día. "Clandestino" está incluido en El mago y otros textos (1998-1999). 

31/8/09

Cuando llueve el mundo es otro, 1985-1990


Se cumple un año de la aparición de Sismo Trapisonda (número 1, agosto de 2008), revista urbana que aparece en CD, dirigida por Sebastián Lalaurette. En ese número debut se publicó "Cuando llueve / el mundo / es otro", texto inédito de 1985-90.

Cuando llueve
el mundo
es otro

Hospital A. Korn
- Melchor Romero -
(1985-1990)


“Dejadme vivir con mi locura,
llegaré al cielo o al infierno.
Quiero vivir el tiempo libre,
irreal, sutil, diáfano y bello.”

Roque Bernardo Molina
(poeta, internado en Sala Bayle)


Del otro lado

ruidos ajenos
acompañan

otra mañana




Instante

lo soporta
      la lluvia

con voluntad de pájaro




La única verdad es

¿la verdad preludia
           esta realidad
                    ficticia?


El pacto

el hombre basflema
contra sí
          mismo
                   hombre pájaro

esmirriado
         nota la caí
                          da
                        al producirse


Piropo

en los corredores
   el calderista
          es bossa una sonrisa

     qué divino papito
para futuros hijos


Alcanfor

el cadáver
          desciende

objeto de su
     propia melanco-
                             lía un pitillo

llega a mí
           y observa

su olor
           impregna

la mañana
            con una fría
                                   caricia


¿Quién soy?

no soy aquello
      qué quieren de mí

tampoco
        el que quisiera

entre uno y otro

aquí
       en este pabellón
           
             poco importa


El regreso

en un sino
triturado
de abismos
       muere la noche

cuando el rocío
se marchaba
        “hola” dijo

y las manos
se deshacían

           abarrotadas

de necesario afecto


El muchacho ángel

           el muchacho entró
a la caldera
y sacudiendo sus alas
                                 desovó

“soy sol o sustancia”
“un espíritu que anida
en el mí”
“el mismo”

y dando
          la espalda se voló

                            al día

                                   a dar batalla


El muchacho en la caldera

dije sorprendido

–desconozco cuál
es el truco

–¡quiero retruco! –ni perezoso
               ni corto largó
                       el muchacho

y divertido desaparecía
    con el tajeado estó mago

                     atado

            entre sus manos

             de al hambre


El muchacho observa el cielo

– la cosa está difícil
–cómo decís
–la casa no es nuestra


El muchacho en el pabellón

estamos chapoteando en el luto
              sin conocer la alegría

como planta de agua
            sin raíces estamos

                          clamaba

a boca de jarro

                          vacío


El muchacho canta un bolero

apasionado quiero estar
   pero sabes el amor
               es tan extraño

apasionado como ya no
                recuerdo

apasionado quiero pero
                no haces caso a

                       mis pal-
                  abras y tu
                               corazón

                                     lejos
al otro lado
                                     del mar


Bolero

machucado corazón –dijo
                        y se lo sacó


Medio mundo otro

cuando llueve
cierras los ojos
al mundo

oscuridad de observar
           más allá d
                             el
                             sol

   cuando llueve
   el mundo
                            es
                            otro


Lluvialma

la lluvia ay
        penita castiga sin

               misericordia

la orfandad del alma

toda ternura
         desconocida lame
                  los despojos

                                      ojo

en la oscuridad
              deliramos
                                      luz


Arquitectura del alma

estar huérfano de dignidad
                               es estar
                                     muerto

como sólo un hombre sabe
buscar en el secreto
                         de la vida ser
uno y su alma
                     el edificio
                           se incendia
de corazón de hombre
               sangra
                              un líquido celeste


Estrellas

caen lágrimas
       del cielo:
                    estrellas

enfermeros dicen
            “es lluvia”

las estrellas “no
              caen” aclaran

“solo son partículas
                descompuestas”

prefiero pensar
         con ellos yo sé

             que son es-
                             trellas

      mágicas de cielo
              como hojas
                    cayendo
                         de un árbol

      pero
           ¿de qué ojos?


Dormir

nadie ve la
            muerte o la vida

              ellos duermen el día
           la noche

señor: ¿dormir es
           cerrar ojos
                     y no pensar?

en el pabellón cinco
de la clínica de mentales
                 se duerme

                          con ojos abiertos


Transito

aquí yace
    la ilusión profa-
                            nada

nadie quiere

                   olvidar

lamentos
         asidos para
           siempre

todo cae
    pierde
           sentido
                   ¿muere?


Des amor

son horas de
       fatigada llovizna

internos hurgan

      sus manos doloridas

nadie los espera

¿nadie los ama?


Hospicio

pequeña ciudad

habitada por hombres




La línea de los versos debe funcionar como en un electroencefalograma. Imágenes: hojas de electroencefalogramas tomados a pacientes del hospital neuropsiquiátrico de Melchor Romero. Sobre estas hojas escribí las primeras versiones de los poemas.

24/8/09

Postal ´78 (1)



Papá está contento, le cuenta a Mamá que ahora sí vamos a salir adelante. Lo escucho desde mi pieza, que está con la puerta entornada esperando a Andrea que fue al baño a pintarse los ojos y los labios.
Están los dos en la cocina. Mamá, callada como siempre. Papá entusiasmado por el nuevo rumbo que va a tomar el país, definitivamente. Seguro está poniendo yerba al mate, esa yerba tan fuerte, que siempre dejo pasar las primeras vueltas. Hacía mucho que no lo escuchaba así, desde fines del verano del golpe. Después entró en un mutismo absoluto. Era muy poco lo que contaba de su trabajo, salvo cuando venían sus amigos. Ahí se lo veía aguerrido, y levantando la voz, afirmando que el camino tomado era el correcto, cueste lo que cueste.

Escucho brotar el ruido del inodoro, y enseguida el agua de la canilla del vanitory mojando, imagino, las manos de Andrea. Siento cerrar la canilla y hasta la toalla secar apaciblemente sus manos. Lo primero que hago cuando entra al cuarto es tomárselas, y sentirlas aún húmedas, y llevarlas a mi rostro. Luego las bajo, lentamente, por mis hombros, hasta mi pecho, y la miro a los ojos con pasión. La siento emocionada, pero con temor; estar ahí en mi cuarto, con mis padres en la cocina. La beso, suave, muy suave, sus labios rojos en mi boca, su piel. Nos abrazamos, siento temblar su cuerpo junto al mío, beso sus mejillas, su nariz, sus ojos; mi mano acaricia su pecho, pequeño, duro. Vamos perdiendo el temor, ya no atiendo más la voz de mi padre. Sólo somos Andrea y yo, sólo ella y yo. Hasta que el grito descolocado de mamá nos paraliza, en el momento justo en que Andrea logra desprender mi sostén.


Foto: Jmp

18/8/09

Anotaciones en el Río de La Plata

(Fragmento)

---
deserté
de la foto deserté
agujas incrustadas
en el rostro desaparecido

---
lavo las heridas
las lavo
con papeles de asbesto
con el cuidado de una madre
lavo

su partida
prematura la caída
final

---
mojada tierra
por brazos del sol
orinada

13-6-90

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© José María Pallaoro
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12/8/09

Mundos

si ansío la lluvia
la lluvia no aterra

solo una delgada
neblina de fuego

contamina
el aire

como esta bizarra
bruma infeliz

de un mundo real
no compartido

1989

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© José María Pallaoro
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4/8/09

La madre tierra


Luego de la tormenta, desentierra algunos de sus muertos. Osamentas descarnadas, guardadas celosamente en días anteriores a la anticipada lluvia. Y apretando entre sus patas delanteras a uno de esos cadáveres lo comienza a lamer. Una y otra vez. Lame una y otra vez, como en una ceremonia. Hasta liberar el último presagio. Para que brille, sin moscas, nuevamente al sol, enrojecida de nada.


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Foto: jmp
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© José María Pallaoro
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1/8/09

La fiesta

Falta poco, apenas, una eternidad.
Ella canta de una primavera gris, azulada, que crece hacia un verde de espera.
Vendrá. La noche. Los amigos. La familia. Estarán en nosotros. Nosotros en ellos. Hasta que las velas ardan. O el silencio del nuevo día reine otra vez. En la casa. Vacía.

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© José María Pallaoro
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29/7/09

El espíritu ligado

Hay regiones donde habita. ¿Interior? El sonido de una armónica abraza la mañana. Caricia. Luz, irisada. ¿Hay despedidas?
No se despide
quien
no
se
va

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© José María Pallaoro
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28/7/09

Las hojas (Niños)

1. Hoy un viento. Despierta, las libera. ¿Qué palabras viajan en su silbido? ¿Qué susurran ellas? Amarillas, doradas, rojas, de a una, únicas, abandonan la casa.
Viven.
Mueren.
¿Adónde van?

2. El viento las esparce por el mundo. Las une. Las separa. Juntas. Distantes. ¿Son parte
de la vida?

3. Con un trazo pintan, manchan. El ciprés. Amarilla. Dejan penetrar. Luz de sol nuevo.

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© José María Pallaoro
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26/7/09

La casa de todos

Uno. Dos. Mundos. Del mercado. De los desamparados. ¿Hacen tres? ¿Uno solo? ¿Ninguno? ¿Cuál de ellos es la casa de todos?

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© José María Pallaoro
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24/7/09

Ocaso


Ocaso

El mar 
abraza 
hondamente

Hubo un pájaro

Una barcaza
amarilla 
se aleja

La mitad
de una naranja
sola
flotando
se acomoda
en la arena 

Quieta
encallada

La sombra errante 
de un pájaro
la vela

Foto: jmp
© José María Pallaoro

18/7/09

Gabriel



La balada que cruza la calle
deja el amor el odio
la desdicha dicha de vivir

Se pierde en una esquina cualquiera

Sin amarguras ni resentimientos
cambia de barrio

No se la escucha más


i.m. gabriel báñez
city bell, 08 07 09



Foto: Archivo de la talita dorada

15/7/09

Lo que no importaba


Mi madre era joven y hermosa; tan joven y hermosa que muchos pensaban que mi hermano mayor era su marido. En esos días la escuchábamos reír. En esos días la dicha era cierta. La muerte no nos importaba.

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Foto: Álbum familiar.
© José María Pallaoro

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9/7/09

Las ratas

Les doy de comer todos los días
a la mañana y al atardecer
ellas me agradecen bailando debajo del techo frío
yo sonrío y duermo
satisfecho del deber cumplido


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© José María Pallaoro

7/7/09

Paraguasol


Me preocupo por cosas sin importancia. Como arreglar un paraguas al sol. Pájaro que oscurece la tarde.




Foto: Jmp

30/6/09

Decires


Persiste la sensación
no todo lo dicho es suficiente

palabras que nacen prematuras
muertas las convicciones de su decir

antes de haberse encarnado en la piel

esa piel que se aja como papel húmedo de sol


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Foto: jmp. Álbum familiar.
© José María Pallaoro

23/6/09

Hablar y preguntar



Dice que quiere hablar. Con su sobrina. La sobrina mayor, que es casi de su edad. Ella era la confidente de su madre. Quiere hablar y preguntarle. Quiere saber si es cierto lo que le contó. Que nunca pensó en casarse con su padre, ni con nadie que portara ese apellido. Lo extraño es que se terminó casando con dos. Pero también dice que dijo que Luis fue tan bueno que al final llegó a quererlo. Por eso dice que quiere hablar. Hablar y preguntarle.


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Foto: Álbum familiar. City Bell, 21/04/1947. Casa de calle 21.
© José María Pallaoro