13/6/11

Desatormentándonos



SER ESCRITOR


Hay un Día del Escritor, como así también un Día de la Madre, o tantos otros días “de”. No hay nada ideal. Pero los días, todos, deberían ser días “de”. Como bien suponemos, la “madre” de todo escritor es la palabra, el lenguaje. Y con ellas trabajamos, luego de correr de aquí para allá, haciendo otras tareas, otras cosas, la generalidad de las veces sobrellevando quehaceres que nada tienen que ver con la escritura. ¿Nada tienen que ver? ¿Es esto verdad? Sacar la basura al amanecer tres días a la semana; el tren que no llega nunca y esa hora y cinco hasta Constitución
que nos hace pensar en buscar otro trabajo; juntar las hojas, casi secas, para acolchar el cantero que hicimos alrededor del jacarandá y que el invierno pase, pase sin herir las raíces; nunca, o casi nunca, estar con los amigos, con los seres queridos, que saben que la caída del sol es la hora de las lecturas, la oscuridad del intentar-ver qué hacemos con ese cúmulo de borradores, un libro que no termina de crecer. Tal vez eso sea escribir, no terminar de crecer, aunque las manos, las canas, las dolores digan todo lo contrario, aunque un fugaz conocimiento pareciera revelarlo todo.


Publicado hoy en diario “Diagonales” de La Plata.
Imagen: Tapa LP “Desatormentándonos” de Pescado Rabioso, 1972
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