Una primavera abandoné en el río de los ojos de la mujer de mis sueños una botella llena de palabras. Deseo creer que sigue flotando en aguas dulces, que aún no llegó a la orilla de su corazón. ¿Cuántas primaveras más esperaré? ¿Cuántos otoños? ¿Cuántos silencios?
No hay comentarios:
Publicar un comentario