12/01/12

Ella se miró al espejo


JOYAS DE LA ABUELA


Ella se miró al espejo y no pudo creer lo que vio. De sus fosas nasales salían dos plumeros frondosos. De pluma de pavo los plumeros. Dudó un poco. Luego del circunstancial asombro, pensó la de maravillas que podía realizar. Desempolvar la casa de una polvorienta acumulación de años. Se miró otra vez, y se decidió por las tijeritas que siempre descansaban en el alhajero de las joyas de la abuela.

City Bell, diciembre de 2011

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Foto: "Rojo y negro", Jmp.