20/11/10

He estado amándote demasiado tiempo


LAS PALABRAS Y LOS DÍAS


«...he estado amándote demasiado tiempo.»
Otis Redding



Dejar La Plata por Buenos Aires oxigenados de piedra & tristeza era la consigna, la primitiva idea o al menos correr por vagones que corrían para terminar de una buena vez con la relatividad del movimiento.

La ceremonia tribal del parque incluyó a un clarinetista, por lo demás el regreso resultó apresurado en la beata coincidencia en la estación definitiva.

Al comienzo la casa te era extraña, no así la falta de gas, el agua fría, el criadero de pulgas de los ovejeros y la danza de simios al ritmo del alma de la cumbre del soul en persona en el Whisky a Go Go.

Un amanecer caminamos a la vera de calles, baldíos, arroyos de City Bell reuniendo dorados frutos de las talitas, y tu piel de amazona brillaba de sabores por los matices de la vegetación y los poemas y más aún la mesa y las sillas y el rito purificador, un cirio blanco de llama oscilante encendido en la vereda, al jugar en la calle a un ida y vuelta.

Y en la madrugada los grillos, en absoluta sinfonía, cuando nosotros nos reíamos por las bondades de la hierba de la vida (y la jarra y el rojo vino como el río de Heráclito el fuego en el origen) nos reíamos nosotros de necesitarnos.

Y luego de unos días en los que ya había decidido mi afiliación a la liga local de las celebridades no correspondidas vi tus ojos en un juego de luz y de sombra y leí que ahora sí, que es el lugar, la hora, el deseo, la comunión, y al mejor estilo (es decir) celebrando el poder de las flores de muchachas en los idus de agosto del 69 desarraigándote la blusa te ofreciste a mí en un doble nacimiento.

Mientras te lamía susurrabas delicias que cobraron voluptuosidad acerca de tonterías en las que suelen incurrir las mujeres a veces ante la posibilidad del amor.

Y todo esto ocurría en los viejos buenos tiempos cuando uno creía (mientras de mi pecho cuelga la medalla al mérito sin tener siquiera los aportes necesarios) en el poder de las palabras y de los días para ablandar a un corazón endurecido.

1990

Imagen: Festival de Woddstock, en una granja de Bethel, Nueva York, los días 15, 16, 17 y la madrugada del 18 de agosto de 1969.
Otis Redding (1941-1967) I've Been Loving You Too Long

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